
¿Cruelty free, vegano o ambos?
En la industria cosmética existen muchos términos que suelen confundirse: cruelty free, vegano, natural, ético. Comprender qué significa cada uno es clave para tomar decisiones informadas.
Según la European Coalition to End Animal Experiments (ECEAE), millones de animales han sido utilizados históricamente en experimentación cosmética. Los más comunes son conejos, ratones, ratas y cobayas.
¿Qué significa “cruelty free”?
El término cruelty free indica que un producto no ha sido testeado en animales.
En la Unión Europea, las pruebas en animales para productos cosméticos están prohibidas desde 2009, y desde 2013 también está prohibida la comercialización de productos testeados en animales. Esto significa que una marca cuya producción esté regulada bajo legislación europea ya cumple con esta normativa de manera obligatoria.
Colombia se convirtió en 2020 en el primer país de Latinoamérica en prohibir por ley la experimentación cosmética en animales.
Existen además certificaciones privadas como Leaping Bunny, PETA o Te Protejo, que permiten a las marcas comunicar este compromiso. Sin embargo, los criterios y procesos pueden variar según la entidad.
Es importante entender que cruelty free no implica necesariamente que el producto sea vegano.
¿Qué significa que un producto sea vegano?
Un producto vegano, en principio, no contiene ingredientes de origen animal. Sin embargo, este término no cuenta con una regulación internacional única ni criterios globales estandarizados.
Además, un producto vegano no es necesariamente más natural o más seguro. La ausencia de ingredientes animales no garantiza la calidad o el origen del resto de los componentes.
Muchos ingredientes tradicionalmente asociados al mundo animal, como el colágeno, el ácido hialurónico o el escualeno, hoy pueden obtenerse mediante biotecnología o fuentes vegetales.
Por eso, más allá de la etiqueta, lo relevante es la trazabilidad, la regulación y la calidad de la formulación.
Nuestra posición
Nuestra producción es 100 % francesa y cumple con la estricta legislación europea, que prohíbe por ley las pruebas en animales.
Somos una marca cruelty free por normativa y por convicción.
Actualmente, ninguno de nuestros productos contiene ingredientes de origen animal, por lo que también pueden considerarse veganos.
En el futuro, podríamos incorporar ingredientes naturales como la miel, siempre bajo criterios de trazabilidad y respeto. Porque más allá de las etiquetas, nuestra prioridad es la ética, la seguridad y la coherencia en cada decisión.
Transparencia ante todo
En un mercado donde abundan términos y certificaciones, lo esencial es comprender qué significa cada concepto.
La transparencia permite elegir con criterio y coherencia, y lo importante no es la etiqueta, sino la responsabilidad detrás de cada decisión.



